ar

¿Sabéis cuál es el índice ultravioleta (UVI) de hoy en vuestra ciudad? Probablemente no. He mirado en la web de la Agencia Española de Meteorología y fijaros los datos que figuran: Madrid: UVI: 9 y Tª: 23ºC; A Coruña, UVI: 7 y Tª: 17ºC con lluvia; Barcelona, UVI: 8 y Tª: 22 ºC; Almería, UVI: 8 y Tª: 27ºC y Sevilla, UVI: 9 y Tª: 30ºC.

Estaréis  pensando la razón de comenzar este post con el UVI y con la temperatura de cada zona, pues porque desde mi punto de vista,  es el parámetro fundamental que hay que conocer para poder aconsejar un correcto fotoprotector. Sí, hoy os voy a hablar de fotoprotección.

El índice ultravioleta es la estimación de la intensidad de la radiación UV en una superficie determinada de la tierra. Existe una escala numérica que indica el riesgo de dicha radiación.

uviSi os fijáis en los números de las distintas ciudades que he puesto de ejemplo, veréis que estamos todos en riesgo alto o muy alto.

¿Qué repercusiones puede tener conocer este parámetro? Pues una muy importante: si el fotoprotector se aconseja en base al fototipo, antes habrá que conocer el riesgo para elegir otro con FPS más alto (teniendo en cuenta el ejemplo que os he puesto).

Siempre se piensa que el uso de los fotoprotectores hay que hacerlo cuando hay sol o hace calor. Más lejos de la realidad, porque si observáis los datos que os he puesto de A Coruña con 17ºC de temperatura y lluvia hay un UVI de 7. En definitiva, para recomendar el fotoprotector siempre hay que conocer primero este parámetro.

Teniendo en cuenta lo que antes os he comentado, además existen otros factores a tener a valorar: fototipo cutáneo, tipología cutánea, estado de la piel, tratamiento farmacológico, etc.

El Diario Oficial de la Unión Europea 2006/647/CE publica la Recomendación de la Comisión de 22 de septiembre de 2006 relativa a la eficacia de productos de protección solar y a las declaraciones sobre los mismos.

Os aconsejo que la leáis porque recoge consideraciones de gran interés. En él se indica que todos los fotoprotectores tienen que cumplir una serie de términos en el etiquetado. El que todos conocemos es el número del FPS que nos indica el grado de protección de las radiaciones UVB; sí, sólo UVB.

imagen

Os destaco la segunda columna de la tabla (empezando por la izquierda) en la que se recoge el grado de fotoprotección del producto y en la tercera los correspondientes números que deben figurar en el etiquetado teniendo en cuenta el valor obtenido experimentalmente (4º columna). Por ejemplo, si un FPS es 50+, en el etiquetado deberá aparecer además del número el término “protección muy alta”.

En cuanto a las radiaciones UVA, actualmente existe metodología para determinar su factor de protección. La Recomendación Europea indica que si, al menos, la protección UVA es 1/3 del FPS se indique en el envase con este símbolo:  UVA.

Algunos laboratorios incorporan, además, otras denominaciones que no son ni recomendación ni de obligado cumplimiento por la CE.

Por ejemplo, PPI o PPD (capacidad de producir pigmentación inmediata y duradera, respectivamente) y PA ++++ (siguiendo una nomenclatura de la Asociación de la Industria Japonesa).

En cualquier caso, el símbolo UVA es lo que se recomienda en Europa. Todos aquellos fotoprotectores que no tengan este símbolo, no es que no protejan de los UVA, sino que no llegan al tercio del UVB que antes os comentaba. Si esto ocurre, en las reivindicaciones que se hacen en el etiquetado del fotoprotector, se puede indicar que protege frente a UVB, UVA e IR y no es falso, lo que ocurre que no alcanza ese dato del que os hablo.

No os confundáis con otros números que aparecen en los envases (100, 100%, 100+, 360º, …)  y que no es más que la publicidad que el laboratorio opta por hacer pero no está relacionado con el grado de fotoprotección.

Otras reivindicaciones que pueden aparecer en el etiquetado es el tipo de textura, la resistencia al agua, el complemento del color y la presencia de aceleradores, estimulantes o activadores del bronceado.

Me voy a detener en los fotoprotectores con color. La coloración se obtiene mezclando pigmentos que son sustancias químicas coloreadas.

Casi siempre se trabaja con los óxidos de hierro amarillo (CI 77492), rojo (CI 77491) y negro (CI 77499); y en algunos casos, incluso, se añaden pigmentos azules (CI 77007). El dióxido de titanio (CI 77891) es el color blanco y se añade con independencia de que, además, se utilice como filtro físico solar.

Mezclando cantidades diferentes de estas sustancias se obtienen distintos tonos de color. Físicamente son insolubles en agua y, por tanto, se van a quedar en la superficie de la piel aportando diversas tonalidades en base a las concentraciones de cada uno de los pigmentos utilizados.

En los fotoprotectores corporales y faciales que no sean denominados compactos, el tamaño de partícula utilizado es muy pequeño, llegando a nivel de nanómetros, para alcanzar las texturas muy fluidas. Esto puede generar un problema para la piel que trataremos en más profundidad en el próximo post.

Por último, os voy a hablar de los aceleradores, estimulantes o activadores del bronceado. Todos aquellos productos cosméticos que llevan esta reivindicación incluyen en sus fórmulas sustancias capaces de estimular el proceso fisiológico de la melanogénesis.

Estos ingredientes son derivados del aminoácido tirosina que es a partir del cual se forma la melanina. Los derivados más utilizados son: acetil tirosina, oleoil tirosina, maliltirosina y dihidroxifenilalanina.

En los fotoprotectores, su función es estimular el bronceado ya que la longitud de onda necesaria para activar la tirosinasa (enzima necesaria para la formación de melanina) es superior a la crítica (370 nm) indicada en la legislación europea antes comentada.

Por último, estaréis pensando que no he escrito nada de los filtros solares, pero eso lo dejamos para el próximo post y entonces podremos destapar los fotoprotectores.

Espero haberos aportado lo necesario para que tengáis otro criterio de elección.

Fuente: correofarmaceutico.com

Anuncios